"La droga me llevó a no tener nada, tampoco excusas o culpables; en ese momento lo dejé"Después de varios años compaginando la gloria deportiva con el consumo de algunas drogas, García Aguado perdió el control sobre estas últimas e ingresó en un centro de desintoxicación. En el libro 'Mañana lo dejo', relata cómo venció su adicción
Campeón Olímpico en 1996, campeón del Mundo en 1998, casi 600 veces internacional con España y mejor jugador de la liga estatal de waterpolo en 2001, este madrileño de 39 años trabaja hoy como terapeuta en Cataluña, impartiendo el mismo método que le ayudó a él. Su historia es un ejemplo de superación que, si bien no pretende aleccionar a nadie, sí permite saber que ese mañana del título existe para quien se empeñe en encontrarlo.
Un título con un mensaje claro. Sí. Una frase muy recurrente que tenemos los adictos. Es el autoengaño que uno se hace a sí mismo durante mucho tiempo, pensando que mañana será el día en el que acabará todo su sufrimiento. En lugar de atajar el problema hoy, te dices que lo mirarás otro día. Mañana dejarás de hacer esas animaladas y esas ingestas, dado que hoy te las mereces. Ése es el pensamiento.
Pero ese día llega o, al menos, eso dice tu experiencia personal. En mi caso sí lo hizo. Normalmente, el mañana no llega porque uno decida que deba ser tal o cual día, sino porque todo el exterior y todo en lo que se apoyaba para poder seguir consumiendo o seguir viviendo de esa manera se acaba. De una manera u otra, ves la realidad de golpe. Es eso que llamamos tocar fondo. Te das cuenta de que ya no te puedes agarrar a nada más para justificar tu consumo.
¿Cómo recuerdas aquel momento? Fue el 2 de abril de 2003, lo tengo grabado. Pedí ayuda después de tres días de estar consumiendo por ahí. Perdí mis entrenamientos con la selección, ya no tenía club, ni dinero, ni selección... No tenía nada ni, tampoco, a quién echar la culpa. Cuando se te acaban las excusas y los culpables... tomas la decisión. En mi caso, contacté con un psiquiatra y éste me derivó a un centro.
Desde fuera resulta impactante que un deportista de elite sea adicto a las drogas. ¿No es difícil ocultar esa doble vida? La enfermedad de la adicción tiene un silencio clínico. Es decir, durante un tiempo, en mi caso unos 15 años, puedes tener consumos que, si bien son desmesurados, no son continuos. No necesitas consumir cada día y no te das cuenta de que ahí hay una dependencia. Ésta, sin embargo, se encuentra en el hecho de que, en los días en que no consumes, estás triste, desganado. Pero, en esa época de silencio clínico no hay excesivos desastres. Yo podía ir a jugar, entrenar, llevaba una vida social normal... Fue a partir de 1998 o de 2000 cuando se desencadenaron los desastres debido al consumo: me separé, ningún club me quería, dejé de estar en la selección... Ese consumo empezó a tener consecuencias.
¿Qué tipo de drogas consumías? Empecé con el alcohol, que nunca lo dejé, y pasé a otras sustancias relacionadas con el ocio que se consumen por la noche, como el éxtasis o la cocaína. Esta última la ingerí durante 15 años. Nunca consumía antes de los partidos, lo hacía después, por la noche o algún día entre semana.
Trabajas como terapeuta en el centro Marenostrum de Mollet del Vallès (Barcelona). ¿Cómo te va? Empleamos uno de los tratamientos más prestigiosos de España en cuanto a número y eficacia de recuperaciones. Es un tratamiento integral, libre de sustancia para toda la vida. Es decir, ya no consumimos nada. Todos los terapeutas que trabajamos aquí somos adictos recuperados con este método, que se basa en la terapia de grupo. Uno va deshabituándose, rehabilitándose, consiguiendo un trabajo... y poniendo en su sitio las cosas que el consumo le ha destrozado. Y, con las que no se pueden poner en su sitio, acepta que ya no se pueden arreglar. Además, colaboro con la selección española de waterpolo.
Pertenecías a un grupo de deportistas de elite. ¿Tu adicción un caso aislado? El libro lo he escrito por mí, para contar mi historia. Yo sé lo que hacía yo.
Felicidades Pedro, este si que ha sido el gran triunfo de tu vida.
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