sábado, 21 de noviembre de 2009

La dura historia de Blanca Gil, la estrella española jugó el Mundial sin saber que padecía un cáncer de útero

"Ahora estoy muy bien, pero lo he pasado fatal porque han sido muchos palos", reconoce Blanca Gil desde Italia, donde ya se entrena con normalidad desde mediados de septiembre con su club, el Orizzonte Catania. La máxima estrella del waterpolo femenino español y mundial ha sufrido un verano tan duro en lo personal que la revuelta vivida en la selección y la consiguiente marcha del técnico, Joan Jané, han quedado para ella en un segundo plano.

Gil, de 26 años, detectó un desajuste hormonal en su cuerpo al regresar de la fase final de la Liga Mundial, disputada en Kirishi a mediados de junio. Fue al médico y ya entonces le realizaron una primera intervención. También le tomaron unas muestras para analizarlas. Ella ya estaba inmersa en la preparación final para el Mundial (19-31 de julio). Compitió en el mundial de Roma ajena a los resultados médicos, que no se los comunicaron hasta su llegada de la capital italiana. "Me habían encontrado unas células cancerígenas en el cuello del útero. Me dijeron que era una cosa simple, que no eran de alto riesgo, pero que había que operar porque en el futuro sí que se podría formar algo más peligroso".

Sin más dilación, Blanca pasó por el quirófano, con éxito, el pasado 14 de agosto, pero la rehabilitación resultó demoledora. "La operación fue superrápida, fácil, con anestesia total, pero la recuperación fue muy lenta. Me aplicaron yodo sin que yo supiera que era alérgica y me quemé entera la zona afectada. No estuve bien y no me podía mover para casi nada", recuerda Gil, que sólo diez días después recibió otro mazazo: su médico se había matado al precipitarse desde el balcón de su casa.

"Estaba en la peluquería, abrí el periódico y leí que el médico que me había operado se había matado. Era uno de los ginecólogos más conocidos de Palma. Yo estaba genial con él y tenía visita dos días después, así que me dije: '¿Y a quién voy yo ahora?' Fui a varios médicos y ahora estoy con otra doctora", explica la jugadora, que nació en Vinaroz (Castellón) y se mudó con su familia a Palma de Mallorca a los 4 años.

Tras vivir tanto drama, Gil está ahora contenta porque está sana. "Yo ahora me encuentro muy bien, como antes. No tengo por qué preocuparme si no tengo ninguna molestia. Estoy fuera de peligro de todo, aunque tengo que hacerme controles cada dos meses", se alegra la boya española, elegida en el 'siete ideal' del Mundial a pesar de la enfermedad y la retrasada posición de España (8ª), una muestra de esta 'dama de hierro'.

Sin embargo, a Gil ya se le ha pasado por la cabeza retirarse de la selección. "Lo he pensado. Es mucho estrés lo que llevo. Ciertos médicos me dijeron que tenía que descansar. Si tuviera que dejar la selección por problemas de salud, no lo haría a gusto, sería duro, pero tengo que mirar por mí, ver en qué condiciones estoy y qué dicen los médicos. También quiero ver qué intención tiene la federación. Me interesa que nos apoye y tenga un buen plan. No voy a tirarme por la borda, ni yo ni mi salud, si no se tiran ellos también. Cuando llegue el momento, decidiré. A final de temporada, calibraré el tema sobre la marcha", termina contrato con el Catania en 2011.

Blanca también agradece las atenciones recibidas por el ya exseleccionador Joan Jané. "Yo he estado mal psicológicamente. Es un tema muy delicado y él conmigo ha tenido un especial cariño, me ha tratado genial, quizás como ningún otro técnico ha hecho. Como jugadora tampoco he tenido ningún problema, pero él se ha sentido muy incómodo con otras personas. Son métodos de trabajo y cada jugadora se lo tomó de forma diferente", apunta Gil, que ya ha salido a flote tras nadar unos meses en aguas turbulentas.

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